lunes, enero 02, 2006

Yo sobreviví a la ley anti tabaco

El día 1 de enero trabajé (vaya gracia!!)... y no me fumé ningún cigarro (gracia doble!!).

El primer día de la prohibición de fumar en los puestos de trabajo pasó ayer sin pena ni gloria por las empresas, puesto que fue un día festivo y el común de los mortales se dedicó a dormir la resaca de Fin de Año,... sin embargo, unos pocos desafortunados tuvimos que acudir a nuestra mesa de trabajo: es lo que tiene pertenecer a un colectivo que debe estar alerta las 24 horas del día. Y, para recochineo, además de tener que trabajar en un día festivo, los fumadores no pudimos experimentar el placer de encendernos un cigarrillo frente a nuestro ordenador a la hora del café.

Pero, al fin y al cabo, la experiencia no fue tan traumática. Con un poco de voluntad (y alguna escapada a la fría calle) pude sobrevivir al primer día de la guerra contra el tabaco. En realidad, la experiencia de no fumar en el trabajo me sirvió para ser una persona más sociable: mis compañeros no fumadores me aceptaron en su grupo de cruzados, la puerta de la redacción se convirtió en un improvisado y novedoso lugar de reunión, y, sobre todo, he dejado de ser un delincuente. Me estoy rehabilitando.

Pero también he de reconocer que en algunos momentos fue difícil. Es duro quedarte atascado frente al ordenador y no poder buscar la inspiración en el humo del pitillo; mirar el cenicero vacío y tener que controlar las ganas de llenarlo de ceniza; dar un vistazo a tu alrededor y comprobar la tensión que se abate sobre la redacción sin humo; aparecer por la máquina del café sin poder abrir el paquete;... Menos mal que todavía no he tenido la tentación de convertirme en un 'yonki' y fumarme los cigarros a escondidas en el aseo. Aunque todo se andará...

Hoy, primer día laboral desde la entrada en vigor de la ley anti tabaco, es la prueba de fuego de la prohibición de fumar en el trabajo. ¿Se desatará la guerra entre los 'sin humo' y los 'delincuentes del pitillo'? Veremos a ver.

3 comentarios:

RaqueL dijo...

Esta ley es producto de una sociedad que no sabe marcarse sus propios límites, respetar al que esta a su lado, con una simple pregunta, ¿te molesta?.
Deberíamos ser más tolerantes los unos con los otros, sin tener que imponernos normas tan tajantes, sabiendo que la libertad de uno termina donde empieza la de su prójimo.
Particularmente, veo que esta ley es muy radical, yo no fumo y la verdad es que me viene muy bien que en determinados sitios impidan fumar. Pero, de cara al fumador es excesiva y al empresario se le pone entre la espada y la pared, tome la decisión que tome perderá clientela.
Las prohibiciones, por norma general, incitan. Lo prohibido, suele resultar más provocativo, llama más la atención, no creéis?
La decisión de abandonar el tabaco debe recaer en uno mismo. Yo nunca fumaría, por ejemplo, veo que es una perdida de tiempo, un gasto inútil que a la larga te puede perjudicar y encima tragas humo.................. Pero, respeto a quien fuma!!!!!!

Anónimo dijo...

La nueva ley anti-tabaco en el fondo ha sido una gran ayuda para todos, tanto para los fumadores como para los no fumadores; ya que por un lado funciona como aliciente para los fumadores que quieren pero no pueden dejar de fumar y para los no fumadores que pueden vivir en espacios sin humos sin tener que estar tragando el molesto humo de los cigarrillos. En mi opinión ha sido una de las mejores leyes de los últimos años.

Juan Carlos dijo...

Ahora que se viene?

El barrio humo?, donde todos puedan fumar y el adicto al cigarrillo crea que es libre y pueda fumar, fumar y fumar.

Acá en Chile en 3 meses más se implementa una ley anti-tabaco "la misma", veremos como reacciona la gente, ya que la clase politica en este país, se encierra y gobierna.

Creo que el fumador ocacional ese que es "fumador social", no le afectará mayormente la ley. Pero que pasa con el enfermo, el adicto?